La violencia escolar según los especialistas

violencia escolar

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Cassullo (1991) y otros han estudiado el desarrollo de la conducta social y determinan tres núcleos fundamentales para su estudio: el ambiente familiar, el ambiente escolar y el ambiente o medio social.

 

 

 

 

 

 

 

Según la Nacional Association for the Education of Young Children, la pobreza, el racismo, el desempleo, el abuso de drogas, el fácil acceso a las armas, las prácticas de los padres que son abusivas o inadecuadas y la frecuente exposición a la violencia a través de los medios de comunicación son todos elementos responsables de la situación de violencia escolar actual.

Algunos estudios han demostrado que las escuelas con bajos niveles de comportamiento violento se distinguen de aquellas con altos índices, en cuanto a un clima escolar más positivo, donde los sentimientos comunitarios, la inclusividad y la nutrición son evidentes. Los alumnos que se sienten reconocidos y apreciados al menos por un adulto en el establecimiento, tendrán menos probabilidades de actuar en contra del carácter escolar de la no violencia (H. Walker).

Según Hill Walker, Geoff Colvin y Elizabeth Ramsey (1995), para promover una cultura estudiantil pacífica y preocupada se deben crear estructuras para alcanzar dos metas: enseñar y reforzar activamente el comportamiento de los niños en forma explícita, cuando manifiestan comportamientos pro-sociales básicos; y hacer a los estudiantes responsables por sus acciones erróneas de manera justa y consistente.

El Committee for Children (1989) cree que el comportamiento violento se aprende a través de modelos y esos mismos modelos pueden ser usados para enseñar a los niños la no-violencia.

En una publicación de la Dirección General de Cultura y Educación de la Porvincia de Buenos Aires, denominada “Los Perfiles de la violencia escolar” se establece que: “La violencia se ha instalado en la sociedad moderna y, por lo tanto, en la escuela (…) Si se analiza la violencia en las aulas observaremos que presenta dos perfiles: primero, la violencia directa, la cual está aumentando en forma preocupante. Se manifiesta a través de diferentes formas de agresión personal (física, psicológica o moral), entre alumnos, entre docentes y entre alumnos y docentes, contra personas u objetos o en otros contextos del entorno escolar. Segundo, se ve la violencia cultural o indirecta, generada por las estructuras de nuestras sociedad que se expresa en todo tipo de injusticias: sociales, económicas, de género y es responsable de la desigualdad de oportunidades, de la inequidad, y es frecuentemente invisible, sutil y envolvente. Este tipo de violencia afecta al sistema escolar, en tanto afecta a niños y adolescentes, ya que es el primer obstáculo entre su nivel de autorrealización real y su autorrealización potencial (…) El análisis debe ser pluricasual, pues las raíces biológicas, los problemas personales, conflictos familiares o los medios de comunicación juegan un papel muy importante, y no deben ser aislados unos entre otros. J. Galtung señala que “el análisis de la violencia resultaría incompleto si no consideramos al tratar de explicarla la incidencia de la violencia cultural o indirecta, generada por las estructuras de nuestra sociedad”. De acuerdo con este enfoque, aparecen como raíz y semilla de la violencia directa, la propia estructura escolar, sus métodos pedagógicos y amplio conjunto de factores de carácter político, económico y social, fiel reflejo de la violencia estructural (…) La violencia y la agresividad impregnan nuestra sociedad y en este ámbito donde les toca vivir a nuestros alumnos. Si bien, por un lado, la agresividad puede ser la expresión de factores relativamente independientes de la escuela, por otro lado, debemos admitir que existe una estrecha interrelación entre los problemas sociales, familiares, escolares, y personales en el origen de la violencia.”

Pedro Noguera explica la existencia escolar de la siguiente manera: “…en las escuelas hay reglas contra la violencia y hay adultos presentes que están allí para esforzarlas (…) Sin embargo, con demasiada frecuencia, los individuos responsables de esforzar la disciplina escolar y de mantener el orden no tienen ninguna credibilidad ante los alumnos.”

Veamos ahora lo que opina el psicólogo Octavio Fernández Mouján del incremento en la violencia actual en los adolescentes y jóvenes hoy:

“1) La familia y las instituciones educativas han perdido su autoridad real, lo que deviene en autoritarismo o carencia de toda autoridad.

2) la infancia, sobre todo la latencia como período de crecimiento ha sido penetrada por la cultura de la imagen (muchas veces violenta) y la tecnología como instrumento de dominio de una inteligencia básicamente artificial.

3) Existe hoy una infancia especialmente maltratada, abusada y desnutrida como consecuencia de los niveles de pobreza extrema.”

Este autor remarca la importancia de la invasión de las imágenes de la TV y la informática en los niños que supuestamente tendrían que estar desarrollando a pleno la ternura y el pensamiento “lógico concreto”. Para él, más que un período latente es ahora un período explosivo dado que por un lado ha sido sobreestimulado, sin los medios adecuados a llevar adelante dichos deseos. Por otra parte se le propone instrumentos artificiales para inteligir y manipular la realidad y además se le somete a un forzado encierro dada la desconfianza en que se desarrolla. La violencia tanto latente como expresada es una manera coherente de resolver este período dedicado al desarrollo de la ternura, el pensamiento concreto y la confianza en los ideales que la familia y las instituciones escolares proponen. Lo que genera esta violencia latente y hoy explicitada son básicamente dos aspectos: por un lado, el autoritarismo o violencia que el más fuerte ejerce sobre el más débil; sucede cuando la familia perdió autoridad real, entonces es reemplazada por la fuerza y el miedo. Por otro lado depende de la marginación que un sector ejerce sobre otro sector o persona. Toda división genera más violencia. Antes se hablaba como causales de violencia el divorcio, deserción escolar, familias de nivel de pobreza extrema, obviamente sin descartar la Psicopatología de los adolescentes que constituían lo que se denominó “delincuentes juveniles”, “fronterizos”, “psicópatas”, etc. Para Mouján, hoy esta explicación no nos basta. La marginación social y el autoritarismo de los sistemas que distribuyen las riquezas de una Nación, el dominio tecnológico y el poder económico sobre lo humano y ecológico, han impregnado la sociedad y opacado la cultura como ámbito natural de crecimiento humano en libertad, igualdad y fraternidad, sumando la crisis de las instituciones escolares y familiares que han perdido autoridad real explican la tremenda violencia desatada desde la pubertad y en todos los ámbitos.

 

 Escrito por Mariana Guitin, Ariadna Deon y Camila Araujo

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